20
oct 12

El encanto de Iparralde

Nada me puede gustar más que descubrir lugares y encontrar los rincones más curiosos en los sitios más inesperados. Ascain, Ainhoa y Ezpeleta  son tres pueblecitos del país vasco-francés donde no había estado nunca, cada cuál más pintoresco.

Encerrados entre montañas y rodeados de verde, parece que en ellos el tiempo  ha quedado congelado con placidez.  Huelen a pimienta, a macaroons, a pimiento rojo secado al sol,  queso artesano y pastel vasco. En sus calles irregulares, de casas blancas con vanos de ventanas y puertas rojos, verdes, azules; uno no se espera encontrar galerías de arte y tiendas tan curiosas como las que me fui topando.

Se nota incluso aquí, perdidos en el monte, el charm francés: todo está muy cuidado y hecho con gusto. Son pueblos de casas  antiguas tradicionales pero perfectamente conservadas y con rinconcitos preciosos. Las iglesias de Ainhoa y la de Ezpeleta son además muy distintas a las que podemos encontrar a nuestro lado de la frontera, tienen definitivamente un toque arquitectónico francés, y en los cementerios que las rodean podemos ver unas lápidas circulares llamadas discoidales,  típicas de la cultura vasca y de origen ancestral.

Música: Ton héritage, de Benjamin Biolay

Me llamó la atención un comercio muy atractivo y original que jamás hubiera imaginado en en estos pequeños pueblos. Tiendas repletas de mantelerías de colores, restaurantes familiares con menús en pizarras y farolillos en las terrazas, un artesano fabricante de piezas de vidrio espectaculares, una exposición de esculturas hechas con cucharillas de metal(impresionante), una tienda de bistutería preciosa, otra de perfumes y cosméticos artesanales, tiendas gourmet muy apetitosas o un showroom de dos jóvenes artistas donde se podían encontrar mil tesoros, desde lámparas con forma de seta que parecían sacadas de un cuento a curiosas esculturas animales, cuadros con tinta china o muebles esculpidos de piezas de madera en forma de pera.

Lo más alucinante de todo fue toparnos, en plena calle principal( y casi única) de Ainhoa, con un hombre que estaba colocando en la elegante balaustrada de la escalera de un edificio palaciego una serie de piezas de joyería increíbles. Un collar enorme alrededor del cuello del  angelote que remataba la escalera, unos pendientes colgando de una protuberancia de la barandilla…

Me acerqué para sacar unas fotos pero no me lo permitió, explicándome que era diseñador de joyería de alta costura para Chanel o Jean Paul Gaultier y que las piezas estaban protegidas. Eso sí, nos invitó a echar un vistazo al recibidor del palacio:  alucinante.  Lo mejor era el propio diseñador, que no podía ser más prototípicamente francés: camiseta marinera, pantalones capri y boina ladeada.  Os lo aseguro. Surrealista. Si queréis saber sobre él, su página web es Le monde d’obré énéa


03
jun 12

El Curry Verde( un vegetariano rico de verdad)

Cuando para celebrar el cumpleaños de una amiga otra sugirió ir hoy a un restaurante vegetariano que ella conocía, reconozco que no me apeteció un pelo. Yo, que soy de muy buen comer, ya me imaginaba ante un lánguido plato de verduras a la plancha. .. Nada, que no me apeteció demasiado el plan. Sin embargo, El Curry Verde me ha sorprendido gratamente.

Situado en un coqueto rinconcito de la Calle Santiago de Hondarribia, llama la atención primero por su terraza y su decoración sencilla y con mucho material natural: madera sin tratar, paredes amarillas, cactus por doquier…Sin embargo, lo que más me ha sorprendido ha sido encontrarme con comida vegetariana original y diferente a la vez que muy casera.  Como la definen ellos: “cocina casera con un toque exótico”.

El menú no es muy extenso pero todo tiene un toque internacional y tiene un saborcito de haberse hecho con cuidado y de ser “de verdad”. Además, los precios están bastante bien. Nosotros hemos pedido, entre otros platos, el taboulé( a base de cous-cous y verduras), la escalivada, la mousaka( plato de origen balcánico con berenjenas  con bechamel al horno), el chop suey de verduras al wok con fideos de seitán o albóndigas de seta shiitake ( cuando un amigo ha pedido esto era bastante escéptica, pero las he probado y estaban deliciosas). Como veis, cosas un tanto peculiares, pero muy buenas.

Música: Across de Universe, de Fiona Apple 

¿Sobre los postres? Soy de las que opino que los postres cuentan mucho a la hora de valorar un restaurante, y en El Curry Verde no me han defraudado porque son  naturales y a la vez  diferentes: brownie, pastel de zanahoria, yogur casero con  topping de frutos secos, panna cota de coco o crumble de manzana y avena(esto lo he pedido y os lo recomiendo).

Por otro lado,  la oferta de vinos es buena y el servicio es muy agradable. En conclusión, que he aprendido hoy que lo vegetariano puede estar muy rico y que, ¡no tienes porqué quedarte con hambre para nada! 

 


08
oct 11

Un rincón sorprendente

Me gustan las sorpresas. Mucho. Por eso mismo, me encanta entrar en un sitio y descubrir algo inesperado. Es lo que me ha pasado con Teatriz. En un edificio que, salvo por situarse en una privilegiada esquina del barrio de Salamanca de Madrid, no llamaría la atención, existe un lugar de lo más pintoresco. Me lo descubrió una amiga la semana pasada en mi visita a la capital. Entramos a cotillear Teatriz de estrangis, pues era pronto por la mañana y aún las cocinas estaban cerradas. Mi amiga nos mantuvo intrigadas, decía que nos llamaría la atención lo que contenía este edificio de piedra gris. Nunca pensarías que Teatriz, como se llama este espacio,  fue un antiguo teatro reconvertido ahora en un curioso multiespacio que acoge el restaurante y la zona de tapas Teatriz, el restaurante de comida japonesa Kabuki y un lugar de copas llamado Pink Lounge.

El que fuera el Teatro Beatriz, dedica hoy sus antiguos palcos y escenarios a las variadas propuestas gastronómicas y sociales que se pueden disfrutar aquí, mezclando estilos decorativos que se aprovechan de las antiguas estructuras del teatro. El restaurante Teatriz, por ejemplo, se sitúa en pleno patio de butacas, en un espacio de altos techos, suelo con dibujos y mesas circulares diseñado por Phillipe Starck. La entrada acoge el bar de tapas, más informal y una buena manera de aprovechar un lugar de paso.

Para llegar a Pink Lounge, donde nos colamos descaradamente, se accede por unas escaleras, rematadas con un sillón enforma de labios en el descansillo,que le dirigen a uno a las antiguas plateas. Este lugar de copas ofrece una impresionante vista de todo el local. Además, este rincón posee una ambientación muy glamourosa con sillones de cuero, alfombras y columnas originales del teatro para tomar una copa, ¡me encanta!

Kabuki, por su parte, se erige en el que fuera el escenario del Teatro Beatriz con un ambiente más minimalista que se ilumina de noche y que se separa del restaurante Teatriz por una cortina que cae a modo de telón. Eso sí, aunque variada, creativa y muy apetecible, quien avisa no es traidor:  la cocina del Teatriz es caro. Siempre quedará la opción de, al menos, visitarlo.


28
ago 11

Viajar…

Ahora que se acerca el final del verano, escribo haciendo un alegato a una de mis actividades favoritas: viajar. Lo hago  de la mano de Louis Vuitton, pues esta firma de marroquinería de lujo ha adoptado desde sus inicios, fiel a su filosofía y a su producto, un marcado espíritu viajero con un punto de partida que me encanta: el viaje no solo es descubrir lugares, sino descubrirse a uno mismo en ellos. Viajar abre la mente, permite conocer otras culturas, formas de entender y vivir la vida, pero también  significa que mediante esos descubrimientos, la propia persona cambia y se transforma. A veces no consiste en irse muy lejos, sino en dejar viajar también la mente en el transcurrir de la vida.

En el 2008 el emporio de maletas y bolsos lanzó una campaña preciosa con un vídeo-reflexión en el que se preguntaba: ¿adónde nos llevará la vida? Sus campañas de publicidad muchas veces se relacionan también con el viaje, como la protagonizada por Francis Ford Coppola y su hija o la de Bono y su mujer. Además, edita maravillosas guías de viaje desde hace años, la marca francesa sacó en 2010 una caja de postales con etiquetas de hoteles y este 2011 ha lanzado una caja con 100 coloridas postales de ciudades de todo el mundo ilustradas por Rubén Toledo.  Nacido en Cuba en 1961, Toledo es pintor, escultor, ilustrador y cronista de moda. Su trabajo ha sido expuesto en todo el mundo pero muy especialmente en el MOMA de Nueva York y en el Victoria and Albert Museum de Londres.  Dejo estas imágenes nos hagan soñar y…viajar, por supuesto.

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