07
nov 12

‘N’

‘N’ de nunca, de nada, de norte perdido, de náusea, de ninguno, de negativo,de necesidad, de nubes negras, de noche, de navaja,  de nebuloso, de negrura, de norma…

Pero también ‘N’ de nieve, de nacer, de novela interesante, de nombre, de nardos, de novia, de noria de feria…

de ninfa, de nenúfar, de nobleza de carácter, de nadar, de Nestea, de nuevo, de nostalgia de verano, de naranja…

de nàcar, de nata, de niños, de nota afinada, de neón, de nueces, de norte verde, de nanas, de Nutella, de noviembre…

Imágenes vía Pinterest

 

 


20
jun 12

No tan olvidados objetos

 

A veces, estamos invadidos por ciertos objetos, aparentemente inútiles, por los que se siente un confuso apego. Sin saber muy bien por qué, no nos decidimos a tirarlos y acaban amontonándose al fondo de un cajón que evitamos abrir, como si allí fuéramos a encontrar algo que no se desea, o incluso se teme vagamente. Objetos que en sus momentos nos susurraron cosas en una lengua personal y que, cuando los volvemos a ver, nos devuelven ecos que solo tienen sentido para uno mismo.

Yo soy muy dada a ese tipo de objetos. Quizá sea que tengo debilidad por las cosas bonitas y por aquellas que me recuerdan momentos o personas.  Mi madre nunca ha entendido los vínculos tan profundos que me unen a ciertos objetos, algunos, incluso; que no he visto en años pero los tengo guardados y perfectamente localizados. Me siento reacia a tirarlos, un sentimiento extrañamente ridículo, lo sé.

Música: Heartbeats, de Jose González

Hay ciertos artículos por los que tengo especial debilidad y se me van acumulando. Botellas de cerveza de fiestas pasadas,etiquetas,  globos de feria desinflados que me regalaron, frascos de perfumes, monedas extranjeras, viejas postales, abalorios, latas de té, billetes, incluso ropa que nunca más usaré. ¿ Será verdad eso de que los objetos guardan la energía de lo que han vivido?¿Qué en la composición química de las gotas de ese perfume aún queda algo de mi primer amor?¿Qué en ese manoseado libro infantil aún permanece un aura de mi sueños de niñez?¿ Qué en ese marco de fotos obsoleto, con una amarillenta foto de gente con la que ya no me llevo, está encapsulado en el tiempo todo lo que con ellos viví?

No lo creo, pero sí que pienso que otorgamos a ciertos objetos mayor peso del que tienen al cargarlos de pedacitos de recuerdos y emociones.  Nos creemos que con condensarlos en ellos se mantendrán para siempre, como recordatorios de personas que fuimos, cosas que imaginamos, momentos que vivimos. Ridículo, sí, pero tiernamente ridículo. Y humano.

Imagen: The Cherry Blossom Girl

 


28
abr 12

Bonitas diferencias

Me miro esta mañana en el espejo. Es raro contemplarse a uno mismo en su reflejo, hay una sensación como de sorpresa y, a la vez,  de desconcierto rutinario.  Me devuelve la mirada una chica pálida y delgada de ojos demasiado grandes y cuello demasiado largo. Me acerco más y deslizo las yemas de los dedos sobre mis ojeras perennes. Sí, esas que llegaron un día, se aposentaron bajo mis ojos y nunca más se fueron. “Te dan un aire de heroína romántica, Carmen”, intento consolarme.  Es entonces cuando me fijo en mi nariz(demasiado pequeña para mi cara según un amigo, ya véis qué majo es mi amigo) y desciendo hasta mi boca, acariciando  la cicatriz que acompaña mi labio desde los 7 años.

Así, en estos momentos de somnolencia mañanera, aún en pijama, me he puesto a reflexionar, ¿qué es la belleza? Desde luego, a todos nos viene el mismo canon estético a la mente: juventud, delgadez, simetría. Pero a mí no me convence. A ver, seamos honrados. Por supuesto que la gente que cumple esos cánones nos llama la atención, pero también sufrimos hoy la lacra de una belleza aséptica, sosa, aburrida, uniforme. Esa belleza impersonal y sin gracia de caras y cuerpos  iguales.  Nos creemos quizá que eso es la perfección, olvidándonos de las pequeñeces que conforman lo que es bello.

Música: All Eyes On You, de Diego García

A mí me parece precioso el hoyuelo junto a la comisura que tienen dos amigos míos. Ojalá tuviera yo uno.  Dan un toque tan tierno, tan dulce y personal…Me encantan esas pequeñas cosas. Cosas normales, imperfectas, corrientes, naturales. Pecas, la arrugita de concentración en el entrecejo de mi madre, andar metiendo las piernas hacia dentro, las uñas mordidas de mi hermana, mis entrecerrados ojos de miope cuando voy sin lentillas intentando ver quién me saluda,  rizos rebeldes que mi amiga odia y yo envidio,  narices de formas curiosas, la barrigita cincuentona de mi padre(a la que incluso mis hermanos y yo ponemos nombre) o las barbas de tres días.

Ninguno seríamos nosotros sin todas esas pequeñas cosas personales que nos diferencian de los demás y que son, al fin y al cabo, parte de la vida. Vale, ya quisiera yo tener una talla más de pecho o que mis ojos fueran verdes, pero, ¿no es más bello lo natural y que cada uno sea como es a ser todos iguales?

Pasé años avergonzada de mi cicatriz. Está en un lugar tan visible, es tan obvia, tan llamativa. Pero tenía 7 años, así que luego me acostumbré a ella, la acepté como parte de mi vida. Hoy ya casi ni reparo en que la tengo y, cuando lo hago, me gusta, es parte de mi historia,  mi marca de batalla y, además, tengo una amiga a la que le parece muy sexy(va por tí, querida Elvira). Sea como sea, todos tenemos complejos, pero no nos damos cuenta de que nadie, nadie, nadie, es perfecto. Y buff, es un alivio, porque es mucho más bonito y divertido. Así que, quiérete más, porque cada uno a su manera, somos únicos. Love Me Do.


15
abr 12

Llovía y llovía

Llueve, llueve y no deja de llover. Uno se levanta con la vaga sensación de que todos los días son iguales. Esa misma luz fría, el constante cielo encapotado y los mismos  goterones deslizándose por mi ventana Velux. Estos días es mirar al exterior y que te invada una melancolía…

A pesar de ello,  me doy cuenta de que la lluvia es también bonita, a su manera.  Si miras bien, puede ser incluso mágica y divertida. Todo posee una humedad palpitante de vida.  Se refleja en los charcos formados en las irregularidades del suelo, en los riachuelillos de los bordes de las carreteras que corren, rápidos, a colarse a borbotones por las alcantarillas arrastrando hojas, palos y basura acumulada.

Hay algo especial en la forma en que las calles brillan después de haber llovido y,  ¿no os encanta el olor después de que haya caído un chaparrón?  o ¿ la sensación de sentirte protegido bajo tu paraguas mientras oyes las gotas deslizándose sobre él?

Música: Raindrops keep falling on my head, de B.J. Thomas

A mí, por ejemplo, me encantan las tormentas de verano. Esas que te pillan en la playa o andando en bici, que aparecen por sorpresa y que, cuando se van, dejan la promesa de un día brillante. La lluvia puede ser melancólica, pero hay también algo de salvaje, de desafiante libertad y de expansión de los sentidos, en exponerse bajo las gotas.  Te mojas sí, pero hay algo muy sensorial( incluso sensual) en ello.  ¿No son acaso las escenas románticas bajo la lluvia algunas de las más memorables del cine?

Una amiga mía se empeña en ir sin paraguas cuando el cielo empieza a llorar, le gusta sentir la humedad en el rostro. Yo lo he probado alguna vez y, aunque siga sin entender la razón, es cierto: hay un algo juguetón, una especie de felicidad infantil y libre, que se desata cuando bailas bajo la lluvia.  Parece de alguna manera limpiar todo, borrar la suciedad y deshacer lo que nos ahoga.

Imágenes vía Pinterest


26
mar 12

¡Aquí viene el sol!

Se cuela despacio, como a hurtadillas. Primero, por la rendija de mi persiana. Luego, se desliza perezoso de la ventana hasta el suelo de madera, desde donde se refleja con un brillo tenue, como expectante. Después, cuando abro la ventana, lo veo entrar de lleno,  abarcando rápìdo y alegre todos los rincones de mi cuarto:  ¡SOL!

Música: Lady Sunshine, de Lady of the Sunshine

Cuando desayuno, lo hago de cara a la ventana, para sentir como me acaricia el rostro. Cuando me visto, lo hago con otro humor, como si también hubiese iluminado mi ropa y hasta los más oscuros recovecos de mi armario. Cuando salgo  a la calle, veo más gente de lo normal y oigo más barullo, pero es una algaravía especial, como la de los pájaros por la mañana.

Ha salido el sol y el mundo parece vibrar con una nueva energía. Vibran los árboles, las flores, el aire, el agua de las fuentes, incluso las piedras. Vibran las personas, que parecen haber despertado del letargo del invierno para abrazar la tibieza del astro solar.  Hemos iniciado la primavera llenos de sol, ¡espero ver colarse sus rayos por mi persiana durante mucho tiempo!