13
feb 12

Love Love Love!

Música: Something, The Beatles

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Hoy  he decido hacer un canto al amor. No simplemente porque mañana sea San Valentín, sino porque está bien que haya un día en el que recordemos que vivimos rodeados de amor y de personas que nos quieren de muy diferentes maneras, por cursi que suene. Os dejo con un fragmento que siempre me ha gustado de la obra de Julio Cortázar, Rayuela. Espero que disfrutéis tanto como yo de su poesía y de su delicado erotismo.

“Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua”. Rayuela, Julio Cortázar.

Imagen via Pinterest.


17
ene 12

Esos pequeños tesoros

¿Nunca has tenido un cofre secreto donde guardas todos tus maravillas? El libro Encyclopedia of the Exquisite: An Anecdotal History of Elegant Delights, transforma la imagen tradicional de enciclopedia y se convierte en un cofre de papel que encierra tesoros entre sus páginas. Jessica Kerwin Jenkins  crea una especie de gabinete de curiosidades en un libro que rezuma exotismo, misterio y una esencia renacentista, para hacer un viaje por esas pequeñas cosas que nos hacen sentirnos más felices y que son para ella el verdadero lujo.

Paseando entre  los mundos del arte, la moda o la belleza a lo largo de la historia, cada una de sus 100 entradas explora diferentes formas de aprovechar los disfrutes que la vida nos depara y que el hombre ha creado, siempre sin arruinar nuestros bolsillos. Esta enciclopedia nos lleva a comer una jugosa pera variedad Bartlett con Luis XIV( sus favoritas), a conocer la historia de los globos aerostáticos o la del conffeti, invita a darse un baño de leche caliente como la misma Cleopatra o explica el origen de los caleidoscopios.

En este mundo de la producción en masa, se agradece una búsqueda de la esencia de  placeres cotidianos eternos, especiales y sencillos a la vez. Como Jenkins dice, “el conocimiento, puede hacerte sentir rico sin obligarte a abrir tu bolsillo, y puede convertir y reconvertir el mundo, otra vez, en algo vasto y nuevo”.

Esta encilopedia sensual y refinada, ordenada alfabéticamente y con ilustraciones de estilo antiguo, presta sus páginas a describir objetos y situaciones bellas y atractivas.  En este cofre hay espacio para todo tipo de curiosidades: el Champagne, el  Elephantine Colossus (uno de los diversos edificios  con forma de elefante contruidos en el siglo XIX) , el cancán, los falsos lunares de belleza, el traje de luces o los silbidos. También hay espacio para musas, desde Madame de Staël a Yoko Ono.

Una se imagina tumbada en una chaise longue durante una tormenta, leyendo sobre la historia del diván envuelta en una bata de seda y con un turbante de terciopelo, como una diva de los años 30. O cocinando un auténtico gelato italiano  mientras una contempla su reflejo en copas de cristal de Bohemia. Quizá incluso llevando puestas unas joyas italianas renacentistas muy especiales elaboradas con baba de serpiente. ¿Y quién puede resistirse al “Xiguo jifa”, un texto del siglo XVI que describe una técnica mnemotécnica para organizar lo que deseas recordar en un “sitio de memoria”?

Todo eso tiene espacio en un libro curioso e inusual, que llama la atención desde su cuidada y atractiva edición, para luego atrapar con una selección de rarezas que enganchan por su originalidad y que son, al final, pequeños tesoros que la vida y la historia nos han legado. Me encanta que la autora concluya con una entrada al uso que hace Yoko Ono de la universal expresión del optimismo: sí.

Imágenes de Amazon