20
jun 12

No tan olvidados objetos

 

A veces, estamos invadidos por ciertos objetos, aparentemente inútiles, por los que se siente un confuso apego. Sin saber muy bien por qué, no nos decidimos a tirarlos y acaban amontonándose al fondo de un cajón que evitamos abrir, como si allí fuéramos a encontrar algo que no se desea, o incluso se teme vagamente. Objetos que en sus momentos nos susurraron cosas en una lengua personal y que, cuando los volvemos a ver, nos devuelven ecos que solo tienen sentido para uno mismo.

Yo soy muy dada a ese tipo de objetos. Quizá sea que tengo debilidad por las cosas bonitas y por aquellas que me recuerdan momentos o personas.  Mi madre nunca ha entendido los vínculos tan profundos que me unen a ciertos objetos, algunos, incluso; que no he visto en años pero los tengo guardados y perfectamente localizados. Me siento reacia a tirarlos, un sentimiento extrañamente ridículo, lo sé.

Música: Heartbeats, de Jose González

Hay ciertos artículos por los que tengo especial debilidad y se me van acumulando. Botellas de cerveza de fiestas pasadas,etiquetas,  globos de feria desinflados que me regalaron, frascos de perfumes, monedas extranjeras, viejas postales, abalorios, latas de té, billetes, incluso ropa que nunca más usaré. ¿ Será verdad eso de que los objetos guardan la energía de lo que han vivido?¿Qué en la composición química de las gotas de ese perfume aún queda algo de mi primer amor?¿Qué en ese manoseado libro infantil aún permanece un aura de mi sueños de niñez?¿ Qué en ese marco de fotos obsoleto, con una amarillenta foto de gente con la que ya no me llevo, está encapsulado en el tiempo todo lo que con ellos viví?

No lo creo, pero sí que pienso que otorgamos a ciertos objetos mayor peso del que tienen al cargarlos de pedacitos de recuerdos y emociones.  Nos creemos que con condensarlos en ellos se mantendrán para siempre, como recordatorios de personas que fuimos, cosas que imaginamos, momentos que vivimos. Ridículo, sí, pero tiernamente ridículo. Y humano.

Imagen: The Cherry Blossom Girl

 


03
jun 12

El Curry Verde( un vegetariano rico de verdad)

Cuando para celebrar el cumpleaños de una amiga otra sugirió ir hoy a un restaurante vegetariano que ella conocía, reconozco que no me apeteció un pelo. Yo, que soy de muy buen comer, ya me imaginaba ante un lánguido plato de verduras a la plancha. .. Nada, que no me apeteció demasiado el plan. Sin embargo, El Curry Verde me ha sorprendido gratamente.

Situado en un coqueto rinconcito de la Calle Santiago de Hondarribia, llama la atención primero por su terraza y su decoración sencilla y con mucho material natural: madera sin tratar, paredes amarillas, cactus por doquier…Sin embargo, lo que más me ha sorprendido ha sido encontrarme con comida vegetariana original y diferente a la vez que muy casera.  Como la definen ellos: “cocina casera con un toque exótico”.

El menú no es muy extenso pero todo tiene un toque internacional y tiene un saborcito de haberse hecho con cuidado y de ser “de verdad”. Además, los precios están bastante bien. Nosotros hemos pedido, entre otros platos, el taboulé( a base de cous-cous y verduras), la escalivada, la mousaka( plato de origen balcánico con berenjenas  con bechamel al horno), el chop suey de verduras al wok con fideos de seitán o albóndigas de seta shiitake ( cuando un amigo ha pedido esto era bastante escéptica, pero las he probado y estaban deliciosas). Como veis, cosas un tanto peculiares, pero muy buenas.

Música: Across de Universe, de Fiona Apple 

¿Sobre los postres? Soy de las que opino que los postres cuentan mucho a la hora de valorar un restaurante, y en El Curry Verde no me han defraudado porque son  naturales y a la vez  diferentes: brownie, pastel de zanahoria, yogur casero con  topping de frutos secos, panna cota de coco o crumble de manzana y avena(esto lo he pedido y os lo recomiendo).

Por otro lado,  la oferta de vinos es buena y el servicio es muy agradable. En conclusión, que he aprendido hoy que lo vegetariano puede estar muy rico y que, ¡no tienes porqué quedarte con hambre para nada!