26
mar 12

¡Aquí viene el sol!

Se cuela despacio, como a hurtadillas. Primero, por la rendija de mi persiana. Luego, se desliza perezoso de la ventana hasta el suelo de madera, desde donde se refleja con un brillo tenue, como expectante. Después, cuando abro la ventana, lo veo entrar de lleno,  abarcando rápìdo y alegre todos los rincones de mi cuarto:  ¡SOL!

Música: Lady Sunshine, de Lady of the Sunshine

Cuando desayuno, lo hago de cara a la ventana, para sentir como me acaricia el rostro. Cuando me visto, lo hago con otro humor, como si también hubiese iluminado mi ropa y hasta los más oscuros recovecos de mi armario. Cuando salgo  a la calle, veo más gente de lo normal y oigo más barullo, pero es una algaravía especial, como la de los pájaros por la mañana.

Ha salido el sol y el mundo parece vibrar con una nueva energía. Vibran los árboles, las flores, el aire, el agua de las fuentes, incluso las piedras. Vibran las personas, que parecen haber despertado del letargo del invierno para abrazar la tibieza del astro solar.  Hemos iniciado la primavera llenos de sol, ¡espero ver colarse sus rayos por mi persiana durante mucho tiempo!


12
mar 12

Susan Suell

Cuando descubrí los diseños de alta bisutería de esta mallorquina, me sentí transportada a un mundo acuático onírico,  a relatos homéricos de criaturas marinas misteriosas, mitos de bellas sirenas y diosas griegas cuyos cuerpos desnudos emergían de las aguas enjoyadas con los materiales del mar.

Música: I Follow Rivers, de Lykke Li

Las piezas de Susan Suell me gustan porque además de ser distintas son artesanales y usan materiales muy naturales: corales, perlas, piedras semi-preciosas…Aunque sus precios no estén al alcance de todos, al menos, podemos soñar con ellas y con lo que inspiran.



01
mar 12

Vinyl girl

Los vinilos tienen algo especial. Cuando uno pone un LP en el tocadiscos, no es como si escuchase un CD cualquiera.  Hay algo nostálgico en ajustar con cuidado la aguja y espera hasta oír ese ligero crujido ronroneante. No es solamente el encanto que tienen, no es simplemente su aire vintage ni su mayor cuerpo y calidez de sonido, sino un placer que va más allá.  Es algo sensitivo, físico.

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SHUT UP AND ENJOY THE MUSIC
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Yo he crecido con la colección de vinilos de mi padre y, desde siempre,  lo recuerdo sentado en el sofá, tomándose su té mientras me explicaba entusiasmado qué estaba escuchando, mientras me enseñaba fundas llenas de imágenes en blanco y negro, grandes letras de colores o artísticos dibujos, mientras me contaba quiénes eran Chet Baker, The Beatles, King Crimson, Genesis, Yes, Eagles o Al Stewart.


Lo miraba de niña obnubilada sacar el vinilo de sus fundas y aspiraba ese aroma especial que tienen. Pasaba las manos por las vetas de las pistas y lo ayudaba  a colocarlo en el tocadiscos- “no lo toquetees, cógelo con cuidado”-y a ajustar la aguja-” tienes que ponerla con muuuucha delicadeza justo en el borde”- me decía mirando entre  preocupado y divertido mis torpes movimientos, todo como si de un ritual se tratase. Luego nos quedábamos allí sentados, escuchando.  Mirábamos las fotografías de la funda y leíamos las letras y, a veces, yo casi lograba sentir  que realmente estaba con los músicos y cantantes en sus estudios de grabación, en los bares o las emisoras  de radio donde tocaban,  viajando en las caravanas de sus tours compartiendo espacio con guitarras, amplificadores y sensaciones de libertad.
Siento que  el vinilo es lo más  cercano que se puede estar a lo que el que lo grabó quiso que estemos. Hay algo de arte en los LP, algo de mágico incluso, que mientras la aguja gira me susurra…Love Me Do.