26
ene 12

Bang Bang

Es una silueta difusa recortada contra la entrada del bar, artificialmente iluminada por las luces de neón y el humo.  Deja cerrarse sola la pesada puerta tras ella haciendo que, despacio, vaya enmudeciendo la noche urbana. Se apoya en una esquina solitaria de la barra y se deja llevar unos instantes por la canción que languidece en el junkbox junto a ella. Mirando hacia abajo, saca una pitillera plateada de cigarrillos, la abre con un suave “clic”, extrae uno y se dispone a encenderlo. Una llama azulada  ilumina un instante su rostro: su pelo ondulado cae sobre medio lado con estudiada precisión, su ceño fruncido y sus ojos entornados se concentran en encender el pitillo.

El humo parece envolverla como un abrigo ingrávido. Levanta la mirada y sus labios oscuros esbozan un mohín mitad burlón, mitad seductor. Se sube el cuello mojado de la gabardina, ocultando lo que queda a la vista de un largo vestido de satén verde. Da una última calada desganada, tira el cigarro y lo aplasta suavemente con un delicado movimiento del tacón. Cierra los ojos un segundo y se  retira el pelo de la cara con un gesto de su lago cuello, ¿por qué parece tan triste? Entonces, tras dudar un instante, se introduce la mano en el bolsillo y…¡BANG BANG!

Música: Bang Bang, por Nancy Sinatra




17
ene 12

Esos pequeños tesoros

¿Nunca has tenido un cofre secreto donde guardas todos tus maravillas? El libro Encyclopedia of the Exquisite: An Anecdotal History of Elegant Delights, transforma la imagen tradicional de enciclopedia y se convierte en un cofre de papel que encierra tesoros entre sus páginas. Jessica Kerwin Jenkins  crea una especie de gabinete de curiosidades en un libro que rezuma exotismo, misterio y una esencia renacentista, para hacer un viaje por esas pequeñas cosas que nos hacen sentirnos más felices y que son para ella el verdadero lujo.

Paseando entre  los mundos del arte, la moda o la belleza a lo largo de la historia, cada una de sus 100 entradas explora diferentes formas de aprovechar los disfrutes que la vida nos depara y que el hombre ha creado, siempre sin arruinar nuestros bolsillos. Esta enciclopedia nos lleva a comer una jugosa pera variedad Bartlett con Luis XIV( sus favoritas), a conocer la historia de los globos aerostáticos o la del conffeti, invita a darse un baño de leche caliente como la misma Cleopatra o explica el origen de los caleidoscopios.

En este mundo de la producción en masa, se agradece una búsqueda de la esencia de  placeres cotidianos eternos, especiales y sencillos a la vez. Como Jenkins dice, “el conocimiento, puede hacerte sentir rico sin obligarte a abrir tu bolsillo, y puede convertir y reconvertir el mundo, otra vez, en algo vasto y nuevo”.

Esta encilopedia sensual y refinada, ordenada alfabéticamente y con ilustraciones de estilo antiguo, presta sus páginas a describir objetos y situaciones bellas y atractivas.  En este cofre hay espacio para todo tipo de curiosidades: el Champagne, el  Elephantine Colossus (uno de los diversos edificios  con forma de elefante contruidos en el siglo XIX) , el cancán, los falsos lunares de belleza, el traje de luces o los silbidos. También hay espacio para musas, desde Madame de Staël a Yoko Ono.

Una se imagina tumbada en una chaise longue durante una tormenta, leyendo sobre la historia del diván envuelta en una bata de seda y con un turbante de terciopelo, como una diva de los años 30. O cocinando un auténtico gelato italiano  mientras una contempla su reflejo en copas de cristal de Bohemia. Quizá incluso llevando puestas unas joyas italianas renacentistas muy especiales elaboradas con baba de serpiente. ¿Y quién puede resistirse al “Xiguo jifa”, un texto del siglo XVI que describe una técnica mnemotécnica para organizar lo que deseas recordar en un “sitio de memoria”?

Todo eso tiene espacio en un libro curioso e inusual, que llama la atención desde su cuidada y atractiva edición, para luego atrapar con una selección de rarezas que enganchan por su originalidad y que son, al final, pequeños tesoros que la vida y la historia nos han legado. Me encanta que la autora concluya con una entrada al uso que hace Yoko Ono de la universal expresión del optimismo: sí.

Imágenes de Amazon


08
ene 12

Lana del Rey

Hipnótica, sexy, ecléctica, teatral…La música de la americana Elizabeth Grant, de nombre artístico Lana de Rey (de  mezclar el nombre de la actriz Lana Turner con el del modelo de automóvil Ford del Rey) es difícil de clasificar. Ni siquiera tiene álbum completo propio todavía aparte de conciertos grabados y un disco con sus dos primeros singles: “Video games”, denominada “Best New Track” por Pitchfork Media, y “Blue Jeans”, pero cada single que saca causa furor y muchos de ellos han aparecido en series británicas y americanas como “Gossip Girl”.

Considerada por ella misma la “Nancy Sinatra gánster”, Lana del Rey es la compositora y cantante de imposible definición. El estilo de esta chica de 24 años llama la atención, no solo por su particular y extrañamente adictiva música, sino por su propia imagen y estilo personal. Sus canciones parecen cercanas al género indie, pero con referencias al pop y una esencia retro que las hacen especiales y no aptas para todos los oídos. Música extraña, pero interesante. Aquí os dejo algunas de las que más me gustan:

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=8t-I-Lqy06g[/youtube]

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=XC6g_wHjGss[/youtube]

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=Bag1gUxuU0g&ob=av2e[/youtube]

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=Ot5VS3WOTQo&feature=related[/youtube]