28
oct 11

Tendrás miedo…

Más allá de su uso comercial, la celebración de Halloween tiene su lado divertido y emocionante, sobre todo si os gusta disfrazaros tanto como a mí. Tenend miedo… ¡Halloween se acerca! Aquí os dejos con unas imágenes para que os inspiren.

Música: Are you afraid, de Rooney


18
oct 11

Andrew Belle

Hay ocasiones en las que un tipo de música parece atraparte. Algo en la melodía, en la letras, en los ritmos, conecta con uno de forma misteriosa. Es lo que me ha pasado con el cantante y compositor americano Andrew Belle. Debutó en 2008 con su disco All those pretty lights, pero yo no lo he conocido hasta este año y su segundo álbum, The Ladder.  Desde la primera vez que escuché una de sus canciones supe que este chico tenía algo distinto que me deja buenas sensaciones.

Hay algo especial en su música que engancha y la hace fácil de escuchar, cercana y sencilla, sin complicaciones. Apetece sentarse en el sofá a escucharlo con una taza de té o un Cola-Cao calentito mientras fuera llueve. Recuerda a un atardecer otoñal paseando por la ciudad. Con solo 24 años y tras años tocando en bares y haciendo tours por universidades y clubes, este cantante se está haciendo rápidamente un hueco en la industria musical sin necesidad de ser trendy o ceder a lo comercial. Su música ha sido calificada como smart pop, por sus letras contemplativas y con gancho, y su música sofisticada y delicada. También lo han comparado muchas veces con Coldplay o John Mayer, pero a mí me parece muy diferente, simplemente…Andrew Belle. Hasta el nombre es musical.

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11
oct 11

Sssh…estoy soñando

“Alguien le había susurrado una vez que la hora mágica era un momento muy especial, en plena noche, cuando tanto los niños como los adultos estaban sumidos en el más profundo sueño. Entonces, todas las cosas misteriosas salían de sus escondrijos y se adueñaban del mundo”. Roald Dahl. El Gigante Bonachón.

Todas esas cosas desfilan durante la noche por nuestra habitación, se cuelan entre las sábanas, se adentran en nuestro mundo. A algunos, seres afortunados de extrema sensibilidad, les pasa incluso a plena luz del día. Pueden llevarnos a ser seres mágicos, príncipes, aventureros, protagonistas de vidas diferentes a la nuestra o réplicas perfectas de lo que tenemos. En nuestros sueños somos invencibles, incansables, inconstantes, libres. Podemos cumplir nuestros deseos, poseer alas, desafiar al tiempo, transformar mundos o crearlos nuevos, no sufrir.  Tampoco necesitamos comer, aunque podemos darnos un banquete si queremos.

En lo más hondo de la noche, soñar es vivir por un instante en una esfera etérea en la que cada uno se adueña de una realidad propia inventada para él: sin orden, sin medida, sin concierto. Ahí está la gracia de soñar, que no tiene límites, que es la libertad más absoluta. Aunque todo lo que nos rodea vaya mal, siempre podremos consolarnos con nuestros sueños.

Música: Dreamer de Supertramp

“-¡Despierta ya, Alicia! –le dijo su hermana–. ¡Cuánto rato has dormido!

–¡Oh, he tenido un sueño tan extraño! –dijo Alicia.

Y le contó a su hermana, tan bien como sus recuerdos lo permitían, todas las sorprendentes aventuras que hemos estado leyendo. Y, cuando hubo terminado, su hermana le dio un beso y le dijo:

–Realmente, ha sido un sueño extraño, cariño. Pero ahora corre a merendar. Se está haciendo tarde.

Así pues, Alicia se levantó y se alejó corriendo de allí, y mientras corría no dejó de pensar en el maravilloso sueño que había tenido. Pero su hermana siguió sentada allí, tal como Alicia la había dejado, la cabeza apoyada en una mano, viendo cómo se ponía el sol y pensando en la pequeña Alicia y en sus maravillosas aventuras. Hasta que también ella empezó a soñar a su vez, y éste fue su sueño: primero, soñó en la propia Alicia, y le pareció sentir de nuevo las manos de la niña apoyadas en sus rodillas y ver sus ojos brillantes y curiosos fijos en ella. Oía todos los tonos de su voz y veía el gesto con que apartaba los cabellos que siempre le caían delante de los ojos. Y mientras los oía, o imaginaba que los oía, el espacio que la rodeaba cobró vida y se pobló con los extraños personajes del sueño de su hermana.

La alta hierba se agitó a sus pies cuando pasó corriendo el Conejo Blanco; el asustado Ratón chapoteó en un estanque cercano; pudo oír el tintineo de las tazas de porcelana mientras la Liebre de Marzo y sus amigos proseguían aquella merienda interminable, y la penetrante voz de la Reina ordenando que se cortara la cabeza a sus invitados; de nuevo el bebé-cerdito estornudó en brazos de la Duquesa, mientras platos y fuentes se estrellaban a su alrededor; de nuevo se llenó el aire con los graznidos del Grifo, el chirriar de la tiza de la Lagartija y los aplausos de los «reprimidos» conejillos de indias, mezclado todo con el distante sollozar de la Falsa Tortuga.

La hermana de Alicia estaba sentada allí, con los ojos cerrados, y casi creyó encontrarse ella también en el País de las Maravillas. Pero sabía que le bastaba volver a abrir los ojos para encontrarse de golpe en la aburrida realidad”. Lewis Carroll, Alicia en el País de las Maravillas.

Todas las fotos son de Lauren Treece.


08
oct 11

Un rincón sorprendente

Me gustan las sorpresas. Mucho. Por eso mismo, me encanta entrar en un sitio y descubrir algo inesperado. Es lo que me ha pasado con Teatriz. En un edificio que, salvo por situarse en una privilegiada esquina del barrio de Salamanca de Madrid, no llamaría la atención, existe un lugar de lo más pintoresco. Me lo descubrió una amiga la semana pasada en mi visita a la capital. Entramos a cotillear Teatriz de estrangis, pues era pronto por la mañana y aún las cocinas estaban cerradas. Mi amiga nos mantuvo intrigadas, decía que nos llamaría la atención lo que contenía este edificio de piedra gris. Nunca pensarías que Teatriz, como se llama este espacio,  fue un antiguo teatro reconvertido ahora en un curioso multiespacio que acoge el restaurante y la zona de tapas Teatriz, el restaurante de comida japonesa Kabuki y un lugar de copas llamado Pink Lounge.

El que fuera el Teatro Beatriz, dedica hoy sus antiguos palcos y escenarios a las variadas propuestas gastronómicas y sociales que se pueden disfrutar aquí, mezclando estilos decorativos que se aprovechan de las antiguas estructuras del teatro. El restaurante Teatriz, por ejemplo, se sitúa en pleno patio de butacas, en un espacio de altos techos, suelo con dibujos y mesas circulares diseñado por Phillipe Starck. La entrada acoge el bar de tapas, más informal y una buena manera de aprovechar un lugar de paso.

Para llegar a Pink Lounge, donde nos colamos descaradamente, se accede por unas escaleras, rematadas con un sillón enforma de labios en el descansillo,que le dirigen a uno a las antiguas plateas. Este lugar de copas ofrece una impresionante vista de todo el local. Además, este rincón posee una ambientación muy glamourosa con sillones de cuero, alfombras y columnas originales del teatro para tomar una copa, ¡me encanta!

Kabuki, por su parte, se erige en el que fuera el escenario del Teatro Beatriz con un ambiente más minimalista que se ilumina de noche y que se separa del restaurante Teatriz por una cortina que cae a modo de telón. Eso sí, aunque variada, creativa y muy apetecible, quien avisa no es traidor:  la cocina del Teatriz es caro. Siempre quedará la opción de, al menos, visitarlo.