27
sep 11

Intruders, lo nuevo de fresnadillo

Este pasado viernes comenzó la 59 edición del Festival de Cine de San Sebastián, que se inauguró con la última película del director tinerfeño Juan Carlos Fresnadillo, Intruders. Un evento insólito puesto que no es muy común que una película de terror sea la encargada de abrir este festival. Clive Owen, Pilar López de Ayala, Daniel Brühl y Ella Purnell son los protagonistas principales de esta cinta, en la cual se enfundan el papel de los miembros de una familia que se verá envuelta en una serie de sucesos paranormales relacionados con la presencia de ‘Carahueca’, un extraño ser, que parece acosar a los niños de la familia.

Todo comienza con el trozo de papel que la pequeña Mia (Ella Purnell) encuentra en un hueco de un árbol cercano a la casa de sus abuelos, a las afueras de Londres,  y en el que hay escrita una historia de miedo, un cuento de terror para los más pequeños. Esto será el desencadenante de la visita inesperada de un intruso, un hombre sin cara que se esconde en la oscuridad de su armario. Paralelamente, Juan, un niño español, sufre terribles pesadillas en las que también es acechado por ‘Carahueca’. Ambas historias se entrecruzarán de una manera ‘inesperada’ (o no tanto; se huele por donde va la cosa a medida que la película avanza) en este thriller descafeinado en el que se echan de menos  más sustos.

El planteamiento de la historia no es malo; un monstruo sin cara acecha a niños en busca de un nuevo rostro con el cual la gente pueda verlo y así quererlo. Un ser que es invisible para la mayoría de las personas y que quiere hacerse notar, hacerse querer por los demás (¿No os parece un tema muy actual? Bien podría haber tirado de ahí y ligarlo con el tema del bulling). La idea de sumergirse en los miedos de nuestra infancia, a la oscuridad, la noche, ‘el coco’, la soledad… me parece muy interesante y realmente creo que Fresnadillo ha hecho un esfuerzo por crear una historia verosímil.

No obstante, y a pesar que la película consigue mantenerte, por momentos, en tensión, no consigue asustar lo suficiente al espectador y deja una sensación de querer que ocurra algo más, algo que realmente te aterre como cuando veíamos películas de miedo no aptas para menores de 18 cuando solo éramos unos críos y nos pasábamos la noche sin poder dormir. No me malinterpretéis; no pido una serié de sustos cliché de esos que sabemos cuándo van a ocurrir y nos asustan igualmente. Pero creo que los miedos de la infancia están representados desde una perspectiva adulta, de modo que  a pesar de que a un niño la historia podría asustarle, a un adulto no le produce esa sensación de miedo que creo que el director quiere interpretar con su historia.

Como resultado tenemos una cinta que está bien para rememorar los malos momentos que pasábamos de pequeños cuando no podíamos dormir; que se adentra en la psicología infantil y de cómo a veces ocultamos las cosas que nos duelen o que nos pueden dañar por miedo, miedo a que nos juzguen, miedo a recordar, a admitir que hay ciertas cosas que son como son y que tenemos que aprender a vivir con ellas. Pero para los que quieran disfrutar de una cinta de terror, les aconsejo que sigan buscando.

PD: Aquí os dejo el trailer, por si os pica el gusanillo


19
sep 11

Hacerse mayor, sin sacrificar el país de nunca jamás

La segunda estrella a la derecha y todo recto hasta el amanecer. Esas eran las indicaciones que Peter Pan le daba a Wendy y sus hermanos para que llegaran al País de Nunca Jamás. Único requisito: ser un niño para siempre.

Aunque la versión de Disney es, posiblemente, la más conocida, el clásico de J.M.Barrie ha sido adaptado en la gran pantalla en varias ocasiones: desde la más antigua (de 1924) creada por la paramount pictures, hasta las más nuevas películas protagonizadas por campanilla, pasando por la mítica Hook (protagonizada por Robin Williams).  Todas ellas celebran el espíritu de la juventud, de la libertad y el poder que nos otorga la fantasía. Esa fantasía que nos brinda alas y que, por unos momentos, nos hace pensar que somos invencibles.

Pero, sin duda, una de las más especiales para mi es Descubriendo Nunca Jamás (Finding Neverland), del director Mac Forster (suyas son las magníficas Monster’s Ball y Cometas en el Cielo).  La película está protagonizada por Jhonny Depp y Kate Winstlet, que cuentan con la compañía de grandes actores como Dustin Hoffman, Julie Christie, Radha Mitchell o Freddie Highmore (el niño de Charlie y la Fábrica de Chocolate).

Ahogado por las malas críticas de sus últimas obras, el escritor J.M.Barrie (Depp) decide escribir una nueva historia y para ello tomará como punto de referencia la relación que tiene con una familia (Winslet y sus hijos), de la cual forma parte el pequeño Peter, que no cree en los cuentos de hadas.  Desde una perspectiva diferente,  Forster se adentra en la vida del escritor J.M.Barrie y en los hechos reales de cómo consiguió la inspiración para escribir la que sería su obra más conocida.

Con una sensibilidad que llega a rozar los límites de lo infantil (pero sin pasarse) la película se adentra en la batalla que cada uno de nosotros libra cuando le ha llegado la hora de crecer, cuando ya no podemos aferrarnos a nuestra infancia para solventar los problemas. Con la muerte de su padre, el pequeño Peter deja de creer en la fantasía. Es el propio Barrie (Depp) que representa su antítesis, que no quiere dejar que las normas de sociedad de finales del siglo XIX lo engullan.

Al igual que la llama de una vida se apaga a causa de una enfermedad, la imaginación y la fantasia que tenemos cuando somos niños se desvanece ante una sociedad que parece obligarnos a dejar nuestros sueños a un lado. No creo que Forster quiera privar de realismo al personaje de Depp, que ve como se desmorona su matrimonio al relacionarse emocionalmente con la señora Llewelyn Davies (Winslet) y a sus hijos; no obstante, sí se aferra a la necesidad que tenemos de tener una ilusión, un propósito en la vida. ¿Por qué debemos dejar de soñar? ¿Acaso no son los sueños los que nos empujan a superarnos?

Un sueño que ambos protagonistas, el escritor y el niño, en el fondo comparten: el de seguir siendo niños. O, visto de otra manera, el seguir teniendo una ilusión, una fantasía por la cual vivir. Una fantasía, que no nos nuble la vista, sino que nos ayude a seguir adelante con nuestros propósitos.

Aquí os dejo el trailer de la película:


12
sep 11

Por favor, que vuelva Schwarzenegger

Hace un par de semanas se estrenó el remake de Conan, probablemente la película del bárbaro más conocido del mundo del cine. Esta vez, Marcus Nispel toma la batuta para dirigir a Jason Mamoa (conocido por su trabajo en series de televisión como Stargate: Atlantis y la recientemente estrenada Juego de Tronos), que releva a Arnold Schwarzenegger en el papel de Conan. El trabajo parecía sencillo:  producir una cinta renovada y modernizada del mítico personaje de los 80 con la ayuda de  los avances en tecnología y en el mundo del cine en general. Pues bien, a mi parecer, ni el director ni los actores han estado a la altura del proyecto.

Tras un prometedor inicio, bastante violento, en el que se muestra la infancia y la razón de venganza del guerrero, la historia cae en picado a medida que el metraje avanza.

No es que la idea de vestir (o en este caso,  sería más correcto decir desvestir) a un musculitos  y entregarle una espada para que reparta a diestro y siniestro sea la más original del mundo, ni se podía esperar una película de calidad insuperable. No obstante, aunque la original tampoco esté construída sobre un gran guión (los diálogos entre los personajes dejaban bastante que desear), la versión dirigida por Nispel pierde completamente el rumbo a la hora de intentar mantener una cierta coherencia en la historia.

El principal problema reside en que se mezclan escenarios creados con tecnología digital con otros en los que prácticamente parece que el decorado ha sido montado en cuestión de pocas horas. Los personajes se mueven en ellos a trompicones: en una escena están en un lugar, en la siguiente viajan a otro, luego a otro más… se mueven tanto, que da la sensación que cambian de lugar sin un motivo concreto, únicamente para enseñar los paisajes creados con tecnología CGI.

Por otro lado, las actuaciones de los actores tampoco destacan. No es que no representen bien su papel, pero el guión no les hace ningún favor, la relación de amistad entre Conan y su compañero pirata me resulta ilógica (¿Por qué le sigue a todas partes? En ningún momento se explica qué le debe a Conan, el porqué le es tan fiel…), la pelea entre las dos mujeres es un topicazo y, en mi opinión, Mamoa no consigue dar la talla en comparación con Schwarzenegger… estos detalles no favorecen nada a los personajes que acaban por resultar simplones.

A causa de todo ello tenemos como resultado una película sosa, con algún que otro momento emocionante, pero con demasiados cambios de ritmo que hacen que una historia que podría haber dado más de sí, se convierta en aburrida y plana (tanto que hubo espectadores que abandonaron la sala antes de que acabara). Por eso, desde aquí pido: por favor, que vuelva Schwarzenegger.

PD: Aquí tenéis el trailer de la nueva y la vieja versión. ¿Con cuál os quedais?

http://www.youtube.com/watch?v=pDjCrxXlMiA


08
sep 11

Un adiós no siempre significa el fin; a veces, es un nuevo comienzo

La primera vez que supe de Won Kar Wai estaba trabajando en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián. Una compañera de trabajo me habló de una de sus películas que tenía que ver obligatoriamente, porque era “muy buena, muy bonita, muy especial”.  Tengo que admitir que, a pesar de que han pasado unos añitos, aún no he podido disfrutar de la más que aclamada ‘In the mood for love’, que aquí la podemos encontrar bajo el nombre de ‘Deseando amar’. No obstante, hace poco llegó a mis manos otra de sus obras; concretamente, la titulada ‘My blueberry nights’ y tengo que admitir que, aunque me ha dejado un gusto agridulce, ha encendido mis ganas de disfrutar de las películas de este director Chino.

‘My blueberry nights’ nos transporta a la vida de Elizabeth (interpretada por Norah Jones) que, tras un desengaño amoroso, se embarcará en un viaje por Estados Unidos con la esperanza de volver a encontrarse a sí misma. Con esa sencilla trama como telón de fondo, Won Kar Wai aprovecha los distintos escenarios y personajes con los que la protagonista se va encontrando para crear una atmósfera visual diferente a la de otros directores. He de admitir que son ciertas las críticas que le hacen a la película, tachándola de lenta. No obstante, es precisamente esa lentitud  lo que nos hace apreciar el paisaje, los cambios de ángulo de la cámara, los diálogos muchas veces banales, y otras, llenas de mensajes… que otorgan realismo a la historia.

A través de la trama, el director nos intenta decir que siempre hay algo nuevo que encontrar en nuestra vida. El amor y el desamor juegan un papel importante en ella pero no siempre podemos atarnos a una persona, a una relación. La película nos muestra que el amor toma muchas formas; no sólo el existente entre una pareja, sino la cercanía que puede surgir hacia un extraño, o hacia una persona que creemos que odiamos hasta que la perdemos. En ese sentido, a mi parecer, el director quiere sacar a relucir que las pequeñas cosas que componen nuestro día a día son, al fin y al cabo, las que cuentan. La ruptura de una relación o el rechazo por parte de la persona amada no son más que contratiempos, obstáculos y pruebas que marcan nuestro camino, pero que debemos aprender a dejar atrás para darnos cuenta de que existen un millón de cosas más por disfrutar.

El trabajo de los actores a la hora de representar todo eso se puede calificar de correcto, en general. Puede que Norah Jones no sea una actriz veterana (de hecho no recuerdo ninguna otra película en la que la haya visto actuar), pero afronta su papel de manera adecuada, aunque parece más un personaje secundario . Quizás sea porque peca de poca expresividad, o puede que su actuación quede bajo la sombra de actores y actrices de mayor calibre como Rachel Weisz y David Strathairn (magníficos ambos en sus papeles correspondientes, son los que realmente destacan durante todo el metraje) o la recientemente galardonada Natalie Portman.  Por su parte, Jude Law tampoco me ha impresionado demasiado en su papel de barman con el corazón roto que se enamora de la protagonista, aunque la química que tiene con Norah Jones si que resulta más o menos creíble y ayuda a que el espectador quiera saber si pasará algo entre ellos.

En definitiva, una historia que podría haber dado más de sí, pero en la que destaca mucho la fotografía y la composición de las escenas, así como el mensaje que Won Kar Wai pretende transmitirnos (o eso me parece a mi), que son razón suficiente para hacer que quiera ver más películas suyas. Porque como bien dice Norah Jones en la película, “Un adiós no siempre significa el fin; a veces, es un nuevo comienzo”.

PD: Aquí os dejo el trailer de la película por si alguien se anima a verla.

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=49S-hh9kldI[/youtube]