09
nov 11

1-5. ¿Por qué?

Imagen de Gorka Estrada

El Lagun Aro GBC no ha empezado la temporada como esperábamos. Ganar un partido y perder cinco en las seis primeras jornadas es un balance malo, muy malo, tan malo que el equipo ocupa puestos de descenso, algo que no pasó los tres últimos años, no lo olvidemos. Tres años en la ACB que parecían quedar atrás con un relevo en el banquillo que insufló nuevos ánimos a todos. Pero en la cancha el inicio no ha podido ser peor. No ha estado a la altura de las expectativas.

Al Lagun Aro no le ha acompañado la suerte. Eso es indudable. Los cinco partidos los ha perdido por un margen muy estrecho. Jugó mal pero tuvo opciones de forzar la prórroga contra el Obradoiro. Empezó fatal frente al Valladolid pero Baron tuvo un tiro libre para ganar, contra el Estudiantes desperdició de forma inexplicable 21 puntos de ventaja en el tercer cuarto y ante el Unicaja y el Valencia dio la cara y jugó bien, pero perdió porque los equipos grandes en la ACB no perdonan y porque los árbitros tiran siempre al mismo lado… Lo fácil sería decir que el equipo merecía tener un par de victorias más y que en ese caso iría noveno, pero no se puede caer en eso, porque actitudes de este tipo ya ha habido de sobra en el club hace bien poco. Más bien, hará falta buscar los motivos. Si el Lagun Aro va 1-5 y es penúltimo es por algo. Eso es lo que hay que analizar. En este sentido, creo que Sito Alonso no va a caer en la complacencia ni el conformismo.

Panko y Vidal están a un altísimo nivel y Neto ya empieza a deslumbrar, formando una interesante dupla con Salgado. Pero, ¿y los demás? ¿Es competitiva la plantilla? Ahí ya hay más dudas. Cuando menos, está descompensada. El juego interior no tiene una referencia. No lo son, ni lo serán, Betts, Adeleke y Lorant, visto lo visto hasta ahora. Pueden y deben mejorar, porque su aportación hasta ahora es muy escasa, pero no serán la referencia del equipo. Debería serlo Doblas, pero en tres de los seis partidos se ha ido a la calle por faltas y no ha podido estar, por tanto, en los minutos decisivos. Sí jugó los últimos minutos en Zaragoza, donde además brilló tanto en ataque, anotando tres importantes canastas, como en defensa, donde puso dos tapones. Coincidió con la única victoria del Lagun Aro. No es casualidad. Pero debe hacer actuaciones así más a menudo. Si en los próximos partidos entre los cuatro interiores puros –el quinto es Panko– no dan un paso adelante, el club tendrá que acudir al mercado, porque no puedes jugar una temporada entera en la ACB sin un pívot de garantías que te ofrezca alternativas en ataque y solidez en defensa. Si no se han hecho bien los deberes en verano –tampoco se puede negar aquí la mala suerte con la lesión de Korolev y la espantada de Ajinca, pero hubo tiempo para reaccionar–, habrá que hacerlos ahora.

El juego exterior no se libra de los problemas en este inicio de liga. Todos alardeamos en verano de que el juego exterior del Lagun Aro es un lujo. Ahora no lo parece tanto. Primero, porque Panko juega prácticamente todos los minutos de ala-pívot. Segundo, porque la mala racha de Baron en el tiro empieza a preocupar. Es cierto que su sequía de puntos es compensada por Panko y Vidal y que ha mejorado en otros aspectos del juego, pero sus triples son necesarios. Tampoco es casualidad, como en el caso de Doblas, que su único partido bueno de la temporada coincidiera con el único triunfo del equipo. Y tercero, porque el primer relevo exterior, Papamakarios, está decepcionando. Cierto es que en los dos últimos partidos lo ha hecho bien en defensa, pero apenas aporta en ataque y el primer recambio de Baron y Vidal debe dar más. Solo mete 1,8 puntos por partido, que es muy, muy poco.

La escasa aportación del banquillo en todos los puestos excepto el base hace que los titulares como Panko, Vidal o incluso Baron se estén cargando de muchos minutos. Puede ser otra de las causas de las derrotas. Quizás los fallos en los tiros libres de los últimos minutos contra el Valladolid y el Valencia fueron motivados por el cansancio, porque a priori estos jugadores son muy fiables de la línea de personal y no les suele temblar el pulso. Al menos, hasta ahora no les temblaba.

El banquillo debe aportar más, la rotación debe ser más fiable. Solo así se podrá subir la intensidad defensiva –el Lagun Aro es el tercer equipo que más puntos recibe con 80 por jornada– y podrán algunos titulares tomarse respiros más prolongados. No podemos pretender que Panko, a punto de cumplir 34 años, sea un valladar en defensa, meta 20 puntos, coja 7 rebotes y fuerce 5 faltas jugando 35 minutos o más todos los partidos de aquí hasta mayo. Papamakarios, Lasa, Lorant, Adeleke y Betts –es decir, prácticamente medio equipo– promedian 8 minutos y totalizan, entre los cinco, diez puntos por partido.

El equipo mejoró ante el Valencia y dio motivos para la esperanza. Incluso la afición salió ilusionada pese a la derrota. El problema es que ya ha perdido contra tres rivales directos como el Obradoiro, el Valladolid y el Estudiantes y se ha metido en el pozo a las primeras de cambio. Este año no se habla de Copa, ni de nada parecido._Solo de sacar la cabeza de abajo cuanto antes para que esto no se complique más de lo esperado. Con sus carencias, el Lagun Aro parece más que otros rivales que tiene por delante. Pero debe empezar a enlazar victorias ya.