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nov 11

Una apuesta elogiable

En un momento en el que el baloncesto de la ACB tiende a marcadores cada vez más rácanos, al ritmo lento, a un scouting desmedido del rival de turno y a las defensas estudiadas al milímetro, lo que puede ser una de las causas de que no acabe de enganchar al gran público en la televisión, hay un equipo que juega a meter más puntos que el rival, a buscar sin miedo la canasta y a arriesgar en defensa. En definitiva, a hacer un baloncesto atractivo. Es el Lagun Aro GBC. Es el estilo Sito. 

Su apuesta aún no se ha traducido en muchas victorias, solo dos en siete jornadas, pero su equipo ya empieza a tener un sello propio. La apuesta de Sito, aunque arriesgada para un equipo de la zona media-baja de la tabla, es elogiable. Habrá veces en las que criticaremos -probablemente un servidor el primero- su juego alocado en algunos momentos, los puntos (demasiados) que concede o que Papamakarios lance un triple en contraataque con 20 segundos por jugarse y sin rebote, como hizo el otro día, pero hay que reconocer que, excepto el debut contra el Obradoiro, los partidos en Illumbe han sido una gozada para el espectador, que también es algo importante. 

Si algo necesitaba este proyecto era la ilusión que la mayor parte de la afición había perdido. Los seguidores del Lagun Aro estaban hartos de que su equipo jugara un día bien y al siguiente mal, y de que cada dos por tres el equipo bajara los brazos y recibiera una paliza tras otra en los partidos a domicilio, mientras el entrenador decía que solo habían sido dos minutos malos o no daba mayor importancia a las derrotas porque el objetivo mínimo, la salvación, ya estaba encarrilado. 

Este Lagun Aro, pese a las derrotas, ha enganchado a la gente, lo cual tiene todavía más mérito. Contra Unicaja, Valencia y Manresa, el equipo ha mostrado un espíritu de lucha que no tenía antes y se ha dejado hasta la última gota de sudor, y la afición lo ha agradecido. Meter una media de 90 puntos en estos tres partidos es también una manera de atraer a más aficionados. La entrada en el pabellón el otro día no era espectacular -5.800 espectadores- pero el ambiente fue bueno. Si en algo ha insistido Sito es en conseguir una atmósfera propicia en Illumbe, porque está convencido de que la afición gana partidos en la ACB. Para confirmar que tiene razón, no hay más que darse una vuelta por canchas como Fuenlabrada o Manresa, por citar a dos clubes de la liga de los modestos que hacen de su pabellón un fortín año tras año. 

Llenar Illumbe parece ya una utopía, pero en cuatro jornadas el GBC ha conseguido que, a diferencia de otros años, todos los aficionados estén con su entrenador y sus jugadores. Solo falta que el equipo confirme su crecimiento de las últimas tres semanas y que el baloncesto atractivo y las victorias vayan de la mano para salir cuanto antes de la zona baja de la clasificación, que debe ser el único objetivo ahora. Soñar con metas más ambiciosas después del 0-4 en el inicio liguero parece una misión imposible.