Reivindicaciones medidas

“Es el momento de crecer”. Esta frase es el mejor resumen de la junta de accionistas que el Lagun Aro GBC celebró la semana pasada. También es el mejor resumen de la situación global del club dentro de la ACB, donde cumple su quinta temporada, cuarta consecutiva. Llegados a este punto, y después de varios años consecutivos reduciendo el presupuesto (de 7 millones a 5,8, luego a 5 y ahora a 4,8), la tendencia debe cambiar. Si el proyecto quiere crecer, debe haber un impulso.

Ese impulso es remodelar Illumbe. Para ello el GBC pide que las instituciones hagan una inversión del orden de los cuatro millones de euros para que Illumbe “deje de ser una plaza de toros y sea un pabellón polideportivo”. A priori, es una inversión razonable para acondicionar un pabellón-plaza de toros cuyas condiciones son bastante malas, la verdad. Desde aquella remodelación exprés en 2006, tras el primer ascenso, no se ha tocado nada salvo la construcción del gimnasio este verano. Creo que ya es hora de hacerlo. No es de recibo que siga habiendo corrientes de aire y que en invierno los jugadores pasen frío, frío de verdad, entrenando. El día que pudimos ver la sesión individual de Raúl Neto, en la calle hacía 11-12 grados y dentro estábamos todos con el abrigo subido hasta el cuello porque con las corrientes la sensación de frío era mayor. No es ninguna broma y hay jugadores que han jugado en el Lagun Aro que durante el invierno lo pasaban mal con lesiones crónicas debido al frío. Creo que lo mínimo es entrenar en un sitio cómodo. Por no hablar de los marcadores, la zona de prensa o los vestuarios, de lo peor de la liga. O de que el primer anillo está muy lejos de la cancha, con lo que eso conlleva a nivel de presión al rival y a los árbitros.

Evidentemente, mucha gente dirá que con la crisis que hay es una barbaridad gastar cuatro millones en el deporte porque hay necesidades más acuciantes en Donostia y Gipuzkoa. Una opinión lógica, respetable y entendible. Se trata, sin más, de decidir si se apuesta por el baloncesto o no, si se apuesta por hacer esa inversión y dar al GBC la posibilidad de crecer o se deja que cada año tenga un presupuesto apañado, con el riesgo de que un mal año deportivo le lleve de vuelta a la LEB.

El mensaje de Gorka Ramoneda me pareció acertado. Muchas veces hemos acusado al club de tener poca ambición deportiva. La negativa a hablar de la Copa cuando el equipo estaba cerca de entrar me sacaba de quicio, como dar por buenas las dos últimas temporadas de Laso y renovarlo después. Es elogiable, en cambio, su gestión económica. Desde su primer ascenso, ya en 2006, las pérdidas que ha ido teniendo cada curso las ha compensado con esos tres millones que recaudó en la conversión a sociedad anónima y el último curso lo acabó con superávit. Anecdótico (2.500 euros), pero superávit, al fin y al cabo. El club considera que es el momento de recibir su premio en forma de remodelación de Illumbe como principal arma para dar un salto de calidad. Supondría, además del mero hecho de mejorar la instalación, ahorrar en luz y calefacción (el club paga entre 300.000 y 400.000 euros por temporada por mantener la instalación y una construcción de una cancha anexa permitiría ahorrar mucho dinero) y optar a una Supercopa o una Copa del Rey, lo que daría otro fuerte impulso al club por su repercusión publicitaria. Otro tema que expuso el Lagun Aro es que los beneficios que se generan en los bares y el parking de pago los días de partido se los lleva el Ayuntamiento. El club pide poder gestionarlos o al menos llevarse parte de esos beneficios. Sería otra ayuda importante y me parece una petición bastante lógica.

La reivindicación de Ramoneda no pudo llegar, además, en mejor momento, unos días después de la victoria en Badalona y justo antes del brillante triunfo contra el Fuenlabrada. Pese a que el equipo ha tenido un difícil inicio de temporada, la afición está ilusionada con el proyecto de Sito Alonso. Coincidió, además, que acudió al palco el alcalde, Juan Karlos Izagirre, que comprobó de primera mano la precariedad de la instalación: apagón de 20 minutos, frío en algunas zonas… Es de esperar que tomara nota. Están, además, los ejemplos de Vitoria y Bilbao. Al Caja Laboral, las instituciones le han remodelado por completo el Buesa Arena y al Bizkaia le han construido un pabellón nuevo, gastándose en ambos casos muchos millones. El Lagun Aro no pide tanto, porque sabe que en Gipuzkoa es imposible conseguir lo que tienen los vecinos. Pide algo lógico y con sentido común. Son las instituciones las que deben decidir ahora.

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